No vengo aquí a hablar del historiador García de Cortázar, que se queja de la interpretación del pasado desde el presente cuando él es el máximo exponente de ello, pero desde el españolismo rancio. Vengo a hablar de la entrevista que le hacen hoy en Heraldo y que, por supuesto, parte de la premisa de que García de Cortázar tiene razón. Para muestra, la última pregunta y la última respuesta.

¿Recomendaría la película ‘Pan negro’ para acercarnos a la posguerra?

No la he visto. Pero al hilo de los Goya sí me parece dramático -y si no fuera así, poco respetuoso con un premio nacional- que el niño que recogió el galardón no pudiera expresarse con corrección en español. Nos adentra en ese gran problema que es la agresión al idioma común y que va en perjuicio de los propios hablantes catalanes.

La pregunta parece que va de historia, pero no es así. Tanto la pregunta como la respuesta van dirigidas al hecho altamente antiespañol de que la película está rodada en catalán, dando pie a esa tremenda frase de respuesta: “el gran problema que es la agresión al idioma común”. Habría que preguntarse al “idioma común” de quien. Y habría que preguntarse si en este día internacional de la lengua materna no hay más lenguas en eso que llaman España mucho más agredidas, menospreciadas y vilipendiadas que la “lengua común” que hay que deducir que es el castellano.

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